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 15 de marzo de 2003
El tráfico causa en las ciudades
españolas el 80% de la contaminación acústica
Un estudio
revela que las obras y los bares generan las mayores
quejas
DAVID ESPINÓS - Madrid
EL PAÍS | Sociedad - 15-03-2003
España es un país ruidoso. Mucho más que el resto de países
europeos. Pese a ello, los ciudadanos no dan de momento demasiado
importancia a la contaminación acústica. En las ciudades el 80% del
ruido lo produce el tráfico. Pero este ruido no es el que más
molesta a los ciudadanos, porque lo tienen asumido. Las mayores
quejas vienen de los ruidos que se producen en las zonas de ocio y
en las obras.
"No podemos dar una clasificación de las ciudades más ruidosas de
España porque los mapas de ruido con los que hemos trabajado son
distintos en todas las ciudades", explicó ayer Benjamín García,
autor junto a Francisco Javier Garrido del libro La contaminación acústica en nuestras ciudades,
publicado por la Fundación La Caixa y que ayer se presentó en
Madrid.
Las mediciones de ruido no están reguladas. De ahí que en algunas
ciudades sólo se ha medido el ruido en el centro de la ciudad, en
otras sólo en las horas punta o sólo por la noche. Con los datos de
estos mapas, lo único que se puede asegurar es que la ciudad que
obtiene peores resultados puntuales es Valencia, y las mejores
Bilbao y Zaragoza. Pero los autores del estudio dicen que no pueden
"asegurar que Valencia sea la más ruidosa".
Los mapas de ruido son obligatorios en las ciudades de más de
250.000 habitantes y de aquí a cinco años también lo serán en las de
más de 100.000. El ruido por encima de los 65 decibelios se
considera "no aceptable", mientras que si está por debajo de 55
decibelios está dentro del margen tolerable. En muchas ciudades de
España la cantidad de decibelios supera con creces los 65.
Normas sin cumplir Los autores del
informe creen que para mejorar la situación actual los políticos han
de cumplir las ordenanzas municipales. "Las normas están pero no se
cumplen", asegura García.
Tanto Garrido como García, profesores de Sociología de la
Universidad Complutense de Madrid, aprovecharon la presentación del
informe para alentar a los ciudadanos a que tomen conciencia del
problema y eviten hacer rudio innecesario "como tocar el claxon en
los atascos". También pidieron la elaboración de una Ley General que
unifique criterios y ayude a limitar esta contaminación.
García se mostró satisfecho con la sentencia del Tribunal Supremo
que condenó la semana pasada al propietario de una discoteca de
Palencia a dos años y tres meses de cárcel por exceso de rudio.
"Esta sentencia abre un camino. Espero que no sea la única."
García hizo hincapié en la necesidad de concienciar a la
ciudadanía de que el ruido "no es sólo algo molesto, sino que
repercute en la salud física y mental". La pérdida de audición
progresiva, el insomnio, la irritabilidad, el estrés y la alteración
de la presión arterial son algunas de ellas. "El ruido, durante
muchos años, fue un símbolo de progreso, pero ahora los tiempos han
cambiado y el progreso se asocia con el silencio", dijo Garrido.
La preocupación por el ruido varía en función de la edad y el
número de habitantes. El 50% de los mayores de 54 años considera un
problema grave o muy grave el exceso de ruido. Entre los jóvenes de
17 a 25 años la preocupación baja hasta el 7%.
Los países mediterráneos tienden a ser ruidosos y España está a
la cabeza de todos ellos en este ámbito, según los autores del
estudio. Garrido tiene claro que no resultará sencillo cambiar esta
actitud porque existe la cultura de que "no hay fiesta sin ruido".
La tradición de los petardos y los fuegos artificiales es una
muestra clara de la tolerancia hacia este fenómeno. Una encuesta de
1997 publicada en el informe muestra que España es el país de la UE
menos preocupado por el ruido. Sólo el 2,2% mostró inquietud por
este problema frente al 13,2% en Austria, el país más
concienciado.
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