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Abusar del claxon se pagará con multas de
12.000 euros
Contaminación acústica cero. Este
es el objetivo de la nueva ordenanza contra el ruido del
equipo de Ruiz-Gallardón. Sin embargo, este proyecto, que se
presentó ayer a la oposición, ha nacido ya con el rechazo de
IU y PSOE, que critican su carácter punitivo y
recaudatorio.
Según el concejal socialista Pedro Zerolo
se trata de una ordenanza “inaplicable” y “propagandística”.
Por ejemplo, se aumentará la cuantía de las multas a los
conductores que toquen el claxon indebidamente en un 3.600%
(pasan de los 330 euros que como máximo impone la ordenanza
vigente hasta los 12.000 que prevé la nueva). Esta nueva
medida choca con que en realidad, según Zerolo, “hasta la
fecha ni el Gobierno de Álvarez del Manzano ni el de Gallardón
han sancionado a ningún madrileño por tocar la
bocina”.
Guerra a las sirenas y alarmas Pero
el tráfico no será el principal campo de batalla del
Ayuntamiento, sino las sirenas y alarmas. El borrador de la
ordenanza prevé que, para instalar cualquier sistema de alarma
o sirena (dispositivo instalado en un vehículo móvil que tenga
por finalidad advertir de que está realizando un servicio
urgente) será necesaria la autorización previa de la
Concejalía de Medio Ambiente.
Así las cosas, las
ambulancias tradicionales tan sólo podrán utilizar avisos
luminosos. Además, deberán instalar un mecanismo de registro y
control del uso de la sirena, que permitirá controlar el
número de veces y la hora en que se ha utilizado el sistema.
Tras analizar las nuevas medidas, el PSOE anunció
que enmendarán varios artículos. Pedirá que no se excluya a
los vehículos municipales de recogida de basura de cumplir con
los límites acústicos establecidos para el resto de los
camiones de transporte y que todas las obras que se levanten
en la capital, sin ninguna excepción, cuenten con cerramientos
acústicos y con la instalación de silenciadores.
“Un
‘remake’ de la existente”
La portavoz municipal de
Medio Ambiente de IU, Concha Denche, considera que la nueva
ordenanza tiene un carácter “más sancionador que educativo” y
que no es más que “un remake de la ya existente”. Los locales
de ocio son, en su opinión, los más perjudicados, puesto que
se les “exige apagar la música media hora antes del cierre
autorizado e instalar un vestíbulo doble”. Denche solicitará
mapas acústicos de zonas especialmente castigadas, como el PAU
de Carabanchel. |